Diseñado para fundirse sin tacha en la belleza cautivadora del mar que lo rodea y reflejar la influencia de la cultura y la arquitectura costera locales, el alojamiento consiste en nueve espaciosas casitas en primera línea de playa y ocho con vistas al mar, todas construidas de piedra, con tejados de paja y grandes ventanas protegidas con mosquiteras, abiertas a las cálidas brisas marinas. En cada una de las habitaciones de diseño exclusivo, encontrará una cama de matrimonio con dosel, tallada a mano, rodeada de piezas de madera y hermosos tejidos multicolores de fabricación local. Las casitas de la playa cuentan, además, con un jacuzzi con espectaculares vistas al mar. Todas las casitas disponen de ventiladores, cajas fuertes y accesorios para la playa en el amplio cuarto de baño. Ante cada una, un porche privado permite a los huéspedes contemplar la puesta de sol o disfrutar de su bebida favorita en total intimidad.